sábado, 9 de octubre de 2010

Contando cuentos

Divertirse siempre es muy importante cuando se aprende y cuando se enseña. Bueno, por lo menos eso pienso yo. En el verano de 2001, junto a un grupo de alumnas de nivel avanzado muy entusiastas y con ganas de pulir su pronunciación - uno de los aspectos que más cuesta integrar a las clases, a veces por falta de tiempo, otras por exceso de alumnos -decidimos grabar cuentos. Buscamos entre esas historias que habíamos escuchado narrar cuando éramos chicos, escuchamos a otros contarlas y allí, un poco imitando, un poco creando personajes, empezó un trabajo arduo pero muy divertido en el que dimos vida a algunas historias que todos conocen. La primera fue La bella durmiente del bosque en formato audio.




Reunidas en torno a una taza de café, Beatriz, Daniela, Carolina y Jeannette (la bruja de todas nuestras historias) repetían los textos y entre todos buscábamos las entonaciones, discutíamos sobre el espíritu del personaje, los dramatizábamos, los exagerábamos e íbamos puliendo la pronunciación y la dicción. A esa primera experiencia siguieron La sirenita y Tarzán en los que se incorporaron elementos de video. Nos quedaron recuerdos a montones, la sensación de haber aprendido y varios bloopers que dan cuenta de que la risa no es incompatible con el aprendizaje.

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